Mercado del aceite de oliva

Con una temporada agrícolamente incierta en cuanto a condiciones meteorológicas y producción, el rubro olivícola en el país sigue sumando nuevas plantaciones, nuevos proyectos, reconocimiento internacional y proyecciones de incremento de las exportaciones de aceites de oliva extra vírgenes de excelente calidad. A mediados de septiembre de 2006 fue elegido un nuevo directorio de ChileOliva, que cuenta con un presidente, un vicepresidente y cinco directores. A la fecha son 38 los asociados y es muy probable que durante 2007 esta asociación gremial cuente con más de 40 empresas adheridas a ella. En la ciudad de La Serena se llevaron a cabo simultáneamente, en los primeros días de octubre, el Primer Encuentro Iberoamericano de Olivicultura Chile 2006 y las VII Jornadas Olivícolas organizadas por el Centro de Investigación Regional Intihuasi del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA). En octubre fue realizado en Santiago el Cuarto Encuentro Nacional del Aceite de Oliva, organizado por ChileOliva. En esa ocasión se realizó un seminario con temas técnicos, comerciales y de promoción, y una feria abierta al público. Se puso especial énfasis en dar a conocer el aceite de oliva nacional a los consumidores, por lo que este evento contó con catas, demostraciones gastronómicas en vivo y degustación de los mejores aceites del país. Según información reciente del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, la producción mundial de aceites vegetales en la temporada 2006/07 alcanzaría a 124 millones de toneladas. Esta cifra sería la mayor en las últimas 12 temporadas, y en comparación a la temporada 2005/06, la producción estimada en enero sería un 4,7% superior. En la Figura 1 se incluye la participación de los aceites vegetales, destacándose en primer lugar la producción de aceite de palma y en último lugar el de oliva. En el período 1995-2007 la tasa de incremento anual de la producción de los aceites vegetales, excluyendo al aceite de oliva, es de 5,1%. Sin embargo, el aceite de oliva tendría una tasa de incremento anual de 4,4%, muy semejante a la observada en el aceite de raps y casi el doble de la presentada por el aceite de maravilla. En comparación a la temporada 2005/06, el aceite de oliva tendría un incremento de producción de 13,3%, el mayor observado entre los ocho aceites considerados. En la Figura 2 se incluye la producción de las últimas tres temporadas y la estimación para 2006/07. Mientras la producción de los otros aceites tiene una tendencia creciente en el período, con un promedio de 110,4 millones de toneladas, el aceite de oliva experimentó una reducción importante de 350.000 toneladas en la temporada 2005/06. La nueva política adoptada por la Unión Europea en relación a las ayudas y normas relativas al sector olivícola, ha reducido considerablemente la participación de tres de los principales productores de aceites de oliva a nivel mundial: España, Italia y Grecia. En la temporada 2005/06 la UE-25 redujo su producción en 350.000 toneladas. Adicionalmente, condiciones climáticas adversas, con una sequía extrema en España, contribuyeron negativamente al balance mundial del aceite de oliva. En Turquía también hubo una reducción cercana a las 30.000 toneladas. Como una reacción natural del mercado, los precios del aceite de oliva extra virgen durante la temporada 2003/04 se situaron alrededor de los € 250/100kg en los principales mercados de España, Italia y Grecia1. A fines de 2005 y comienzos de 2006 estos precios experimentaron alzas significativas, a € 400-425/100kg. El consumo mundial se redujo en 70.000 toneladas en 2005/06. Desde el primer trimestre de 2006, los precios descendieron paulatinamente hasta € 250- 270/100kg a fines de año. Si bien se redujo el consumo de aceite de oliva en 2005/06, no sucedió lo mismo con el de los otros aceites vegetales, que tuvieron una tasa de incremento anual de 6,6% y cuyos precios promedios fluctuaron entre US$ 474/ton (soya) y US$ 981/ton (maní) (Figura 3). La estimación para 2007 indica una recuperación de la producción a los niveles de 2005, pero una disminución de la producción de 80.000 toneladas respecto de 2004, lo que en unión al alza del consumo de 200.000 toneladas llevaría al stock final más bajo del período. La relación stock/consumo sería inferior en siete puntos a la de 2003/04 (Tabla 1). En una segunda fase productiva, con inversiones de alrededor de 5 millones de dólares en proyectos de promoción de exportaciones, giras técnicas, invitación de expertos internacionales, seminarios y charlas, la superficie nacional de olivos en 2006/07 alcanzaría a 8.600 ha, más del doble de la existente en 1990. De este total, unas 5.000 ha de olivos, orgánicas y convencionales, de preferencia variedades aceiteras, ya comienzan a producir o están en plena producción. A diferencia de lo sucedido hace más de una década, cuando la mayor proporción de las olivas cosechadas se dedicaban a la elaboración de aceitunas de mesa, en la actualidad el 53% de ellas se destina a la fabricación de aceites de oliva. Con una amplia gama de características propias de cada proyecto de inversión, se continúa plantando olivos en lugares que cuentan con seguridad de riego y reúnen las condiciones climáticas propicias, sin heladas fuertes durante el llenado del fruto y la época de cosecha. Estas condiciones se han ido haciendo más difíciles de evaluar, debido a los cambios climáticos que se han observado en las últimas temporadas agrícolas. En cuanto a la producción de o livas de la temporada 2005/06, es posible comentar dos situaciones diferentes, las que lógicamente no son únicas: cada huerto tuvo su propio conjunto de factores que determinaron que, en promedio, se estime una reducción de cerca de 5% en comparación a la temporada anterior, es decir, unas 32.000 toneladas. En la zona norte, en el valle de Azapa, se estima que la producción no varió mucho en relación al promedio, que fluctúa entre 8 y 9 mil toneladas anuales. Las temperaturas frías invernales fueron suficientes para inducir la floración. Sin embargo, en la zona central, además del añerismo característico de la especie, se presentaron condiciones meteorológicas muy distintas a lo que se considera como un año normal promedio de hace algunos años. Entre ellas se pueden mencionar, especialmente en las regiones VI y VII: la ausencia de lluvias en julio-agosto de 2005; una primavera seca; lluvias en noviembre y diciembre y lluvias abundantes durante comienzos de enero de 2006. Se estima que en algunos casos la disminución de rendimiento alcanzó a un 30% en comparación al de 2004/05. Es probable que, dadas las condiciones meteorológicas que prevalecieron durante el invierno y la primavera recién pasados, la producción de la temporada 2006/07 volvería a bajar en forma importante en relación a la de 2005/06. En el norte el exceso de temperaturas invernales habría afectado la inducción floral. En la zona central la distribución de las lluvias invernales ha modificado las necesidades de riego. Por ejemplo, en la VI Región, en la zona de Pumanque donde tradicionalmente se comenzaban a regar los olivos a mediados de octubre, en las últimas temporadas, por exceso de aguas lluvias, se ha tenido que aplazar los riegos a noviembre. El olivo en consecuencia no estará libre de los cambios climáticos que se han ido observando en las últimas temporadas. No obstante que existen manejos agronómicos que pueden paliar en cierto grado estas dificultades, como el uso de hormonas para inducir una mejor cuaja de frutos y el drenaje de suelos o el uso de camellones para evitar la asfixia radicular, no es menos cierto que las neblinas o el rocío son más difíciles de controlar. Adicionalmente, también se señalan algunas prácticas de fertilización que son indicadas en el momento de la evocación floral, que es el umbral en el cual el tejido inducido puede o no definirse para la diferenciación a una estructura floral o involucionar a una yema vegetativa. Un manejo adecuado de la fertilización puede reducir el crecimiento vegetativo y producir más flores, las que significarán una mayor carga por árbol. Sin embargo, esta mayor carga también está asociada a un menor calibre por fruto, lo que es especialmente importante cuando la producción se destina a aceitunas de mesa y más aún cuando una parte va al mercado externo. Lo anterior adquiere relevancia bajo las actuales condiciones de mercado nacional. Las olivas tienen dos mercados: para la elaboración de aceitunas de mesa y otros productos como la pasta de aceitunas, y para la elaboración de aceites de oliva varietales, en mezclas o aromatizados. Nuestras exportaciones de aceitunas están experimentando una fuerte competencia del producto peruano, lo que ha cambiado la estructura de nuestras exportaciones (tanto en cantidad como en los países de destino). Es así como han disminuido nuestras exportaciones de aceitunas, en tanto suben los envíos de aceites de oliva (Figura 4). Mientras el precio promedio FOB de exportación de las aceitunas en salmuera subió en 2006 a US$ 1.714/ton (un 5,7% en comparación al de 2005), el precio del aceite de oliva virgen tuvo un alza de 17,4%: de US$ 4.445/ton promedio en 2005 subió a US$ 5.219/ton en 2006. Las exportaciones de aceite de oliva, no obstante que se realizaban desde hace años, sólo a partir de 2003 comenzaron a adquirir relevancia para el sector olivícola nacional. En ese año se exportaron 53 toneladas, por un valor FOB de US$ 158.000, a nueve países, cifras que han venido aumentando, pero no lo suficiente como para que la balanza comercial del aceite de oliva se haga positiva. En 2006 las exportaciones fueron de 356 toneladas, por un valor FOB de 1,9 millones de dólares, a 23 países. El valor de las exportaciones tuvo un aumento de 67,3% en comparación a 2005 (Tabla 2). Las exportaciones significaron cerca del 12% de la producción nacional estimada para 2006. Los principales países de destino fueron los Estados Unidos (37,4%), España (9,3%), Venezuela (8,6%), Italia (8,4%) y Sudáfrica (7,3%). Los precios FOB fluctuaron entre US$ 3.185/ton (Corea del Sur) y US$ 10.018/ton (Rusia). Sin embargo, las mayores exportaciones en cuanto a volumen (110 toneladas a EE.UU.) se hicieron a US$ 6.331/ton, precio un 14,2% superior al observado para las exportaciones a ese país en 2005. Si las previsiones efectuadas por ChileOliva se concretan, es probable que en los próximos años las exportaciones de aceite de oliva se incrementen de manera importante, pudiendo alcanzar hasta US$ 150 millones. En este contexto se ubican algunas de las decisiones que han tomado los agentes involucrados o los nuevos desafíos que se presentarán a corto y mediano plazo. Entre las decisiones que se han tomado figuran: La articulación de una red de cooperación en investigación sobre olivicultura entre los institutos de investigación de Argentina, Brasil, Chile y Uruguay, acordada en el primer Encuentro Iberoamericano de Olivicultura Chile 2006 en La Serena. El lanzamiento del proyecto Panel Cata, ocurrido en el IV Encuentro Nacional del Aceite de Oliva en Santiago, que permitirá tener en el país un grupo de catadores expertos de los aceites de oliva nacionales. La implementación en Ovalle de un laboratorio de certificación de calidad, por medio de un proyecto financiado por la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) e implementado en conjunto por el Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA) y la Universidad de La Serena. La ejecución de un proyecto de zonificación y caracterización de las variedades aceiteras que se plantan en el país, que se desarrolla a través de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y la Universidad de Chile. Algunos de los desafíos importantes son: El análisis de la Propuesta de Ley del Aceite de Oliva, realizado en la actualidad entre la Mesa Legal de ChileOliva y el Ministerio de Agricultura, como una actividad dentro de la Comisión Nacional del Aceite de Oliva, creada en noviembre de 2006, y que tendría como objetivo que esta Propuesta inicie su trámite legislativo durante 2007. La presentación a corto plazo de un Consorcio del Sector Olivícola al Programa de Desarrollo e Innovación Tecnológica (INNOVA Chile), de CORFO. La ejecución de un proyecto de investigación sobre la plaga Orthezia olivicola en la I Región, por la Universidad de Tarapacá, con descri pción de la plaga, medidas de control y recomendaciones de productos químicos. Este proyecto continuaría con una segunda fase que contempla importar controladores biológicos desde Perú, como una acción coordinada entre los dos países y que busca evitar la diseminación de esta plaga a otras regiones del país. El incremento del consumo per cápita de aceite de oliva en el país, que en la actualidad es menos de medio litro por habitante al año, y la difusión de las cualidades nutricionales del mismo. En el mercado internacional, la utilización de posibles joint-ventures con países con los cuales Chile ha suscrito acuerdos comerciales. La preservación de la calidad, reconocida internacionalmente, del aceite de oliva nacional. 1 El mercado del aceite de oliva. Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. España. N° 3 Enero 2007. Rebeca Iglesias Casanueva