El tabaco en Chile

De acuerdo con la información proporcionada por Chiletabacos, durante la temporada 2005/06 el área cultivada con tabaco se redujo en 12,6% respecto a la temporada anterior, habiéndose cultivado 2.824 ha. A su vez, la producción alcanzó a 9.152 toneladas, un 13,1% menos que en la temporada anterior. De esas 2.824 ha, 1.250 ha correspondieron a tabaco Virginia Flue Cured; 1.240 ha, a tabaco Burley; 135 ha, a Oscuro Galpado, y 199 ha, a Virginia Sun Cured. El rendimiento promedio de la temporada se situó en 3.241 kg/ha, siendo el más alto el de Virginia Sun Cured (3.985 kg/ha) y el más bajo el de Oscuro Galpado. Durante la temporada 2006/07, el área cultivada total experimentó un incremento de 5% y llegó a alrededor de 2.960 ha, las cuales están en manos de 816 productores. Según las estimaciones realizadas por Chiletabacos, se prevé una cosecha de aproximadamente 9.400 toneladas métricas. Las zonas con mayor concentración de cultivo en esta temporada son San Fernando (45% de aporte a la producción nacional total), Talca (19%) y Curicó (12%). Entre las tres localidades representan cerca del 75 % del total que se produce en el país. Con respecto a los tipos de tabaco, continúa la tendencia del mercado a incrementar la demanda de tabaco Virginia, en desmedro del Burley, motivo por el cual debería seguir incrementándose el área cultivada con tabaco Virginia Sun Cured. A ello contribuyen una demanda en ascenso y la simplicidad del manejo de este tipo de tabaco, al cual los productores se han ido adaptando, a la vez que el Burley va cediendo superficie. En la temporada 2006/07 el 42% del área plantada con tabaco corresponde a Virginia Flue Cured; el 17%, a Virginia Sun Cured; el 38%, a Burley (en mata), y una muy pequeña proporción (2%) a tabaco Oscuro Galpado. Con respecto a los precios, durante la temporada 2005/06 se pagó un precio promedio de 860,2 pesos por kilo, el cual se desagregó para los distintos tipos de tabaco en $ 814/kg para Burley; $ 984/kg, el Virginia Flue Cured; $ 543/kg, el Virginia Sun Cured, y $ 487/kg, el Oscuro Galpado. Para la presente temporada no se esperan mayores cambios de precios para cada tipo de tabaco, y sólo deberían fluctuar por correcciones de acuerdo al IPC. Como es de esperar, el tabaco mejor pagado es el Virginia Flue Cured, dado que el mismo debe absorber el costo del combustible para el secado que paga el productor. Como ha sido mencionado, Chiletabacos señala una tendencia a incrementar los negocios de exportación, los que han tenido buen impulso por las facilidades que otorgan los tratados comerciales suscritos recientemente por el Gobierno chileno con sus principales contrapartes comerciales. Las exportaciones de cigarrillos han tenido un crecimiento de cerca de 50% en valor entre 2004 y 2006, alcanzando un nivel cercano a 29 millones de dólares y cerca de 5.700 toneladas. Los dos principales países de destino son Perú y Colombia, a donde se destina el 82% de estos envíos. Otros destinos son Paraguay, Uruguay, EE.UU., Panamá y Bolivia. Recientemente se ha ido incrementando el valor agregado de las exportaciones: mientras las exportaciones de cigarrillos han crecido notoriamente, los otros tipos de tabaco -con menor grado de procesamiento- han ido perdiendo importancia. Las exportaciones de tabaco desvenado (total o parcialmente), que eran el ítem más relevante, se redujeron a una sexta parte en 2006 con respecto a 2004, si bien en 2005 todavía presentaron un valor cercano a 6 millones de dólares. Los envíos de tabaco sin desnervar son de muy poca importancia, habiendo sido nulos en 2004 y 2006. Con respecto a las importaciones, se trae al país tabaco de variedades que no se producen en el país, debido a limitantes climáticas, y que son necesarias para las mezclas o "blends" de los cigarrillos. Durante 2004 y 2005, las entradas de tabaco desvenado tuvieron mayor peso, pero en el año 2006 más de la mitad del valor importado correspondió a tabaco sin desvenar (US$ 3,7 millones). Las importaciones de cigarrillos son de menor valor que las importaciones de tabaco y han oscilado entre 1,1 y 1,2 millones de US$. El proveedor más importante ha pasado a ser Argentina (en 2006), desplazando a Uruguay, el cual se sitúa en segundo lugar. De menor importancia como abastecedores son Alemania y Venezuela. El análisis de estos datos permite señalar que hay una tendencia a canalizar los excedentes de producción de tabaco hacia la exportación de cigarrillos y, en menor medida, de tabaco. A su vez, también se importan cigarrillos, aunque su valor es sólo un 4% de lo que se exporta. Tomando en consideración las tendencias a nivel internacional, es factible pensar que habrá destinos posibles en los mercados externos para la producción nacional, por lo cual en el horizonte cercano no se esperan cambios considerables en la producción interna. Es más, si Chiletabacos continúa ampliando sus negocios de exportación, habría posibilidad de incrementar las áreas bajo contrato. Sin embargo, habrá que estar alerta a las tendencias del consumo interno y la demanda agregada, que, en caso de descender significativamente, obligarían a desviar flujos crecientes de tabaco hacia la exportación. El desarrollo de este tema ha tomado como base los hallazgos del estudio "Econom ía del control del tabaco en los países del Mercosur y Estados asociados", trabajo en profundidad realizado por la Organización Panamericana de la Salud (OPS-OMS) a fines del año 2003 y publicado en 2006. Dado que no existen datos posteriores, todas las referencias a consumo de tabaco en el país llegan hasta ese año. Una primera aproximación a la demanda de tabaco se puede obtener a través de las ventas totales de cigarrillos. En Chile, a pesar de que existen diferentes formatos de venta, las cajetillas de 20 cigarrillos con filtro y tabaco rubio son claramente las más comunes. Por esto todas las cantidades que se señalan han sido normalizadas a cajetillas de 20 cigarrillos. Como se puede observar en la figura 1, las ventas anuales crecieron sistemáticamente entre 1993 y 1998, pasando de 177,3 a 207,5 millones de cajetillas, lo que representa un aumento de 17,0% y una tasa de variación promedio de 3,2% anual. Desde 1999 hasta el final del período las ventas anuales experimentaron un estancamiento, con fluctuaciones menores, registrándose en el año 2003 un total de 209,2 millones de cajetillas. Esto representa un crecimiento de 0,8% y una tasa de variación de 0,2% promedio anual. Al analizar el consumo per cápita, considerando para ello la población de 15 años y más, se observa que éste también aumentó entre 1993 y 1998, pasando de 18,3 a 19,7 cajetillas por año, lo que representa un crecimiento de 7,5%, con una tasa de variación promedio de 1,5% anual. En el período siguiente, 1999-2003, las cifras muestran una caída en el consumo per cápita, que alcanzó a 18,2 cajetillas/año al final del período, nivel similar al registrado en el año 1993. Esto representa una disminución de 7,2% y una tasa media de variación de -1,5% anual. Estas cifras corresponden a las ventas totales de la industria en el mercado formal, lo que incluye las ventas de la Compañía Chilena de Tabacos S.A. (Chiletabacos), filial de British American Tobacco (BAT), que controla de manera sistemática aproximadamente un 98% del mercado en el período, y las ventas de la competencia, entre las que destacan International Tobacco Marketing (ITM), filial de Philip Morris International (PMI), con alrededor de 1%, y Tabacalera Nacional S.A. (TANASA), empresa nacional que produce, comercializa y exporta cigarrillos, con alrededor de 0,5% del mercado. El restante 0,5% corresponde a pequeños importadores y distribuidores independientes. Según información proporcionada por fuentes de la industria, la explicación del estancamiento de las ventas registrado a partir de 1999 se relacionaría con un aumento del comercio ilegal de cigarrillos durante los últimos años. La industria en Chile, como ha sucedido en otras partes del mundo, sostiene que las alzas del impuesto específico al tabaco, aplicadas en 1995 y particularmente en 1998, serían la causa principal del aumento del contrabando. De esta forma se intenta demostrar que, a pesar de disminuir aparentemente el consumo, en realidad éste se mantiene o sigue aumentando, en base a cigarrillos adquiridos en el mercado informal. Al disminuir el consumo de cigarrillos legales y aumentar el contrabando, no sólo no estaría cumpliéndose el objetivo de disminuir el consumo, sino que además los ingresos fiscales descenderían. Dado que, por la naturaleza ilegal del contrabando, no existen cifras oficiales, se ha optado por analizar este fenómeno de manera independiente del mercado legal. Sin embargo, cabe advertir que esta argumentación, presentada por la industria tabacalera a nivel mundial, ha sido refutada por la experiencia de varios países en los que ha ocurrido algo muy diferente (Banco Mundial, 1999). A partir de los hallazgos del estudio de la OPS, la explicación principal de esta disminución en las ventas y de la caída en el consumo per cápita está relacionada con la desaceleración y estancamiento generalizado de las principales variables macroeconómicas registradas desde 1998 en adelante, que se mantuvieron hasta fines de 2003, momento en que se realizó este estudio. Esta situación queda de manifiesto al analizar la evolución del Producto Interno Bruto (PIB), del Ingreso Nacional Bruto Disponible (INBD), ambos en términos reales, y su relación con las ventas físicas. En el año 1998, período a partir del cual se inicia la reducción en las ventas, ambas variables (PIB e INBD) crecieron a una tasa inferior al 3,5%, y cayeron en el año 1999, registrando una variación de -0,8% en el caso del PIB y de -0,5% en el caso del INBD. A pesar de observarse una recuperación relativa en los años siguientes, las variaciones aún no logran acercarse a las cifras registradas en la larga fase expansiva de la economía chilena anterior a 1998, cuando la tasa de crecimiento real del PIB alcanzó un 7,7% y la tasa de crecimiento real del INBD llegó a 9,1%, ambos como promedios anuales entre 1986 y 1997. Por su parte, la tasa de variación de las ventas físicas muestra un comportamiento pro-cíclico muy marcado, hecho que confirma nuestra argumentación. En la actualidad, se estima que cada fumador en Chile consume alrededor de 9,1 cajetillas de cigarrillos al mes en promedio. Chile se encuentra entre los países de la región de las Américas con más alta prevalencia en el uso de tabaco. Según la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes (2000), que usa una metodología estándar que permite comparaciones, Santiago de Chile es una de las ciudades con más alto porcentaje de adolescentes que consumen tabaco en la región de las Américas y, dentro de los 120 lugares donde se aplicó la encuesta, está entre los 3 donde las mujeres adolescentes fuman más cigarrillos que los hombres adolescentes. Si bien existe una tendencia mundial al aumento del consumo de tabaco entre las mujeres, aún en la mayor parte del mundo esto no ha llevado a diferencias significativas en el consumo entre uno y otro sexo y sólo en unos pocos lugares -como Santiago de Chile- el consumo en las mujeres parece estar superando al de los hombres. Esta situación resulta particularmente grave, tanto por los riesgos directos en la salud de las mujeres como por los daños directos e indirectos que el tabaquismo puede provocar a la mujer embarazada y al feto en el período de gestación. Esta conducta influye además en la evolución de la adicción en niños y jóvenes, ya sea por condicionamientos fisiológicos adquiridos o por imitación de modelos de conducta. Algunos datos resultan ilustrativos de la seriedad del problema del consumo de productos del tabaco en Chile: Durante el año 2002, un total de 13.882 chilenos murieron por causas atribuibles al tabaco, lo que representa el 17% del total de decesos de ese año. En torno al 25% de los menores de 15 años en Chile fuma, según se desprende de la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes (EMTA, 2003). La mayoría se inicia en el consumo de tabaco a los 12 años y llama la atención el alto porcentaje que empieza a fumar antes de los 10 años de edad: 17% en Tarapacá y 19% en la Región Metropolitana. Uno de cada tres escolares entre 13 y 15 años fuma en la Región Metropolitana, lo que los ubica como los estudiantes que más fuman entre los países encuestados. El tabaco es responsable del 30 % de todas las muertes por cáncer. Un cigarrillo contiene 400 sustancias químicas, de las cuales 50 son cancerígenas. El tabaco dificulta la concepción, aumenta el riesgo de abort

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Traub R., Alfonso
Fecha de Publicación:
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