Lácteos: resultados y perspectivas

En los últimos meses los precios internacionales han tenido una evolución que nadie habría previsto hace poco tiempo, llegando a niveles récord. Esto se ha hecho extensivo a todos los productos, pero se hace más notorio en el caso de las leches en polvo. El precio de la leche en polvo descremada FOB norte de Europa, por ejemplo, permaneció aproximadamente dos años alrededor de US$ 2.200 por tonelada, desde mediados de 2004 hasta el primer semestre de 2006. A partir de junio de este último año el precio comenzó a subir a un ritmo inicialmente rápido, que luego se atenuó algo, pero continuó persistentemente, de manera que terminó el año 2006 un poco por encima de los US$ 3.000 por tonelada. En enero y febrero de 2007 siguió subiendo en 3 a 5% mensual, pero en marzo la variación superó un 11% con respecto al mes anterior, y en abril volvió a subir, pero esta vez en más de 20% con respecto a marzo, con una evolución creciente dentro del mes. Es así como en abril se alcanzó un precio medio de US$ 4.450 por tonelada, superior en 96% al de igual mes del año pasado. Por otra parte, el precio del suero en polvo llegó a US$ 1.830 por tonelada, casi 120% más caro que en el mismo mes de 2006. La evolución de la leche en polvo entera ha sido parecida, y en la actualidad su precio es muy similar al de la leche descremada. Los demás productos tuvieron inicialmente un rezago y reaccionaron más lentamente. Es así como el precio de la mantequilla terminó el año 2006 con el mismo nivel con el que lo había comenzado (poco más de US$ 2.000 por tonelada), y durante prácticamente todo el año se ubicó por debajo de él. No obstante, el pequeño repunte observado a partir de noviembre se ha venido reforzando en forma constante, de manera que en abril ha llegado a US$ 2.450, con tendencia a subir. Los precios en Oceanía han tenido variaciones similares, aunque siempre en un nivel absoluto algo inferior: en abril las leches en polvo se ubican en US$ 3.850 y la mantequilla, en US$ 2.175, al mismo tiempo que el precio del queso sube lentamente, hasta alcanzar US$ 3.100 por tonelada para el queso Cheddar. La evolución de los precios internacionales es una respuesta tanto a elementos de demanda como de oferta. Durante mucho tiempo hubo un exceso de oferta, situación que hoy se ha invertido. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima la oferta mundial de leche de 2006 en 656,6 millones de toneladas, de lo cual se comercia en el mundo no más del 7%. Esto explica que se puedan producir grandes fluctuaciones en los precios, en el caso de generarse problemas productivos en algunos de los principales países productores y, especialmente, exportadores. Desde el punto de vista de la oferta, el mercado se ha resentido con la reducción de las ventas de Australia, provocada por la fuerte sequía que la afecta desde hace algún tiempo. A ello se agrega una reducción de la disponibilidad para exportación en la Unión Europea, países donde el pequeño aumento productivo ha servido para satisfacer la demanda doméstica. Se han eliminado las restituciones a la exportación de leches en polvo y se han reducido otras (figura 2). No obstante, los actuales niveles de precios han permitido que los productos europeos sigan en el mercado, aunque en menor volumen, y se han reducido fuertemente las existencias de intervención, disponibles para el mercado externo. Algo similar ha ocurrido en los Estados Unidos, donde también el consumo interno se ha incrementado, reduciendo las disponibilidades para exportación. Frente a esta oferta relativamente débil se observa una demanda fuerte, basada en la buena situación económica global, especialmente de los países asiáticos, incluida China, que aumenta su consumo en mayor proporción que su producción, y de los países productores de petróleo, que continúan con ingresos sin precedentes. Es indudable que los muy altos precios actuales de los productos lácteos producirán reacciones, tanto desde el punto de vista de la demanda como de la oferta. Sin embargo, no es fácil determinar de qué monto serán estas reacciones. En principio, la demanda debería ir hacia una reducción. No obstante, la respuesta negativa de parte de los consumidores, especialmente de los países importadores, podría verse limitada por la firme situación económica de muchos de ellos, que les proporcionaría una disponibilidad de recursos para enfrentar precios mayores. Por su parte, la oferta debería aumentar, y probablemente lo hará. Esto debería tener lugar en países de bajo costo de producción. Sin embargo, productores como los Estados Unidos, muy intensivos, tendrán mayores dificultades, debido al alto costo de los granos usados en la alimentación. Algo similar ocurrirá en la Unión Europea, donde además persistirá el retiro de productores más ineficientes, que no pueden producir incluso con los altos precios actuales, una vez desmantelados los subsidios internos relacionados directamente con la producción. Australia podría subir su producción, si se soluciona su problema de índole climática. La Argentina, país cuya producción de lácteos podría reaccionar en forma relativamente rápida, dada su disponibilidad de pastos y granos de relativo bajo costo, mantiene políticas que dificultan el traspaso de los incentivos de producción dados por los altos precios internacionales, por lo que su respuesta debería ser inferior a la que se obtendría en condiciones normales. A ello se agrega el problema de corto plazo que han significado las intensas lluvias de otoño, que han reducido su producción. El escenario anterior daría como resultado un alivio relativo de la situación de escasez de productos lácteos que existe en la actualidad. No obstante, es probable que este cambio no sea suficiente para modificar en gran medida las condiciones actuales, al menos en el corto plazo, e incluso algo más adelante en el tiempo. Podría esperarse, entonces, que los precios permanezcan en niveles bastante altos, por lo menos en lo que resta de este año y en el próximo. Aún más, al igual que en el resto de los commodities, cabe una duda razonable sobre si alguna vez volverán los precios de los lácteos a los niveles que tenían antes de la escalada de precios generada a partir del alza del petróleo. En 2006 la recepción de leche en plantas llegó a 1.818,1 millones de litros, volumen récord que representó un aumento de 5,5% respecto a la temporada precedente. Dicha cifra pudo haber sido mayor, de no mediar problemas meteorológicos que afectaron la producción de forrajes a comienzos de la primavera y hasta fines de ésta. La entrega de leche a plantas se vio también influida negativamente a salidas del invierno, por bajos precios que indujeron una disminución en el uso de concentrados en la alimentación de las vacas, como manera de reducir costos. De esta forma, durante el año 2006 destaca un primer semestre en que la recepción de leche se incrementó cerca de 9%. Este aumento se fue atenuando en los meses siguientes, de modo que en septiembre llegó a apenas 3% respecto de igual mes del año anterior, coincidiendo con el momento en que el precio llegó a su menor nivel relativo al año anterior (precio inferior en 10% en relación al de septiembre de 2005). A nivel regional los incrementos de la recepción de leche fueron muy altos en la Región del Bío Bío (14,6%), sobre 7,0% en la Región de los Lagos y sólo 1,8% en la Región de la Araucanía, anotándose un retroceso de 8,1% en la Región Metropolitana. Los datos parciales durante el transcurso del año 2006 revelan la debil idad en las entregas en todas las regiones durante el segundo semestre y, en particular, en el último trimestre del año. No obstante lo anterior, se observa que en todos los meses de la temporada pasada la recepción en la Región de los Lagos (X) supera a la de 2005, con variaciones entre 15% en marzo y apenas 0,7% en octubre. La Región del Bío Bío (VIII), por su parte, presenta alzas de dos dígitos entre enero y octubre, destacando julio, que se empina en 21,4% respecto del mismo mes de la temporada anterior. Su peor momento fue diciembre, con 6% más que en el mismo mes del año anterior. Cabe destacar que en esta zona se vienen desarrollando algunos grandes planteles con vacas de alta especialidad. Además, corresponde a una zona de gran competencia entre las empresas presentes (Nestlé, Soprole, Vialat), junto a queseras importantes y áreas de alta demanda y concentración poblacional, como Concepción, Los Angeles, Chillán. La tasa de crecimiento tan alta responde también a volúmenes de leche producidos en las regiones de la Araucanía y Los Lagos (IX y X), que son trasladados por industrias como Vialat y Nestlé para elaborar productos de mayor valor, como yogur, en el caso de la primera, y leche condensada de exportación, en el caso de Nestlé. Las plantas ubicadas en la Región Metropolitana, al igual que en los últimos 15 años, muestran cifras inferiores a las del año anterior en todos los meses de la temporada 2006, lo que refleja la falta de interés en la actividad lechera, reafirmada por el cierre de la planta de la Cooperativa Agrícola y Lechera Santiago (CALS) en septiembre de 2006. En esta zona las lecherías están siendo reemplazadas por otras opciones productivas (frutales, hortalizas) e incluso habitacionales (parcelas agro-residenciales, características de sectores como Colina, Talagante y Melipilla). En la Región de la Araucanía (IX), en los nueve primeros meses del año 2006 se registraron compras de leche superiores a las de iguales meses de 2005. Se constata un período invernal en que se creció cerca de 6%, lo que se debilita en septiembre (crecimiento de 1%). El último trimestre resultó crecientemente inferior, con lo cual culminó el año 2006 con un incremento anual de sólo 1,8%, casi un cuarto de lo que creció la Región de los Lagos. En relación a la distribución geográfica de los volúmenes de leche recibidos, la zona más importante es la Región de los Lagos (X), con el 70,2% del total nacional. La siguen en importancia la Región de la Araucanía (IX), con un 13,4%; la Región del Bío Bío (VIII), con un 8,6% y, finalmente, la Región Metropolitana, con un 7,8%. La industria lechera denominada menor o artesanal es otro destino importante de la producción de leche: 223 millones de litros en 2005. El dato para 2006 está por conocerse, luego que terminen de encuestarse algunas plantas rezagadas en el último trimestre de 2006. La alimentación de terneros, junto al autoconsumo y la venta directa a la población, son ítems importantes que, sumados a la recepción de la industria lechera, arrojan para 2006 una cifra estimada de producción anual total de 2.400 millones de litros, un 4,3% más que en la temporada precedente. A nivel global, se estima que uno de los factores de crecimiento de la producción lechera en 2006 sería el aumento de la masa de vacas productivas. No obstante lo anterior, los antecedentes de beneficio anual de esta categoría señalan un alza en el total de vientres faenados, tanto de animales adultos como de vaquillas. En efecto, según el INE, durante el año que recién terminó se beneficiaron poco menos de 225.000 vacas y casi 170.000 vaquillas, la mayor cantidad observada en los últimos seis años en ambas categorías y cerca de 15% más que en el año anterior. En el primer trimestre de 2007, este número vuelve a incrementarse en vacas (4,6%) y vaquillas (9,9%). El aumento del beneficio podría ser resultado de las mayores exigencias respecto de contar con planteles libres de brucelosis y tuberculosis, condición necesaria para recibir estímulos de precio por la leche que compran las empresas y, en algunos casos, requisito de las exportaciones. Un análisis de mayor profundidad sobre este factor debería permitir aclarar cuál es la vida útil de las vacas lecheras en nuestro país. Hay consenso entre los técnicos en que éste puede ser un factor limitante para expandir la producción lechera, en parte debido al fuerte proceso de intensificación o especialización de la actividad, que ha acarreado dificultades en la fertilidad de los rebaños y otras patologías (por ejemplo, cojeras) que hacen que en muchas lecherías la longevidad de las vacas disminuya y en promedio no supere las tres o cuatro temporadas. Respecto de las estadísticas lecheras, cabe consignar, como se mencionó anteriormente, que durante el año 2005 culminaron los esfuerzos para contar con información complementaria a la que publica ODEPA en su boletín lechero. A fines de la temporada 2006 se difundió, en conjunto con el INE, un nuevo boletín denominado "Industria láctea menor". Esta encuesta completa los datos de un conjunto de cerca de 100 empresas lecheras medianas y pequeñas, que procesan un volumen superior a 220 millones de litros, destacando en este caso las producciones de queso y quesillo. Cabe hacer notar que la producción de quesillos de este tipo de empresas en 2005 superaba a las cantidades que aportan las empresas incluidas en el boletín tradicional de ODEPA. A nivel nacional, existe información para los tres primeros meses de 2007, en los que las plantas han recibido un total de 468,8 millones de litros de leche, volumen 0,6% por sobre el correspondiente al primer trimestre de 2006. Parcialmente, a nivel nacional, mientras en enero la recepción subió un 1,5%, en febrero mostró una declinación de 1,8% y en marzo volvió a subir (1,8%). La baja de febrero se debería a razones climáticas: la clásica sequía de las zonas lecheras, que en las regiones de los Lagos y de la Araucanía se manifestó con viento sur secante, que provocó en algunos casos un profundo deterioro de las empastadas, reduciéndose fuertemente el aporte forrajero. Por regiones, en el trimestre, bajó la recepción en 5,1% y 7,6% en las regiones Metropolitana y de la Araucanía (IX), en tanto crecieron 2,8% y 2,5% las regiones del Bío Bío (VIII) y de los Lagos (X), respectivamente. Adelantos parciales de abril permiten pronosticar que la recepción en los primeros cuatro meses de 2007 podría seguir mostrando un leve incremento respecto del primer cuatrimestre de 2006. A mediados de abril, algunas empresas consultadas han informado de volúmenes de recepción superiores (Soprole, Colún, Mulpulmo y Surlat), pero la mayoría tendría registros inferiores. Antecedentes concretos de la provincia de Osorno señalan para el primer trimestre de 2007 un déficit de 35% en las precipitaciones en relación a un año normal y menos de la mitad de las lluvias de igual período de 2006. En este caso, los problemas de escasez de precipitaciones y la consecuente falta de forrajes han sido enfrentados con la apertura de silos que en un año normal son abiertos a fines de abril o mayo. Esta anticipación podría generar más adelante escasez de alimento para las vacas. Así como hay cierto consenso en la proyección muy moderada para el primer semestre y el invierno próximo, en general todos coinciden en señalar que, de no existir problemas meteorológicos en la primavera, podría producirse una mayor expansión de la producción, que permitiría finalmente que 2007 culmine con un crecimiento entre 3% y 5%. Durante el período enero - abril de 2006, los precios de la leche a productor mostraron una leve alza, que en promedio alcanzó a 0,4%. Este incremento tuvo lugar en t odas las regiones y en todos los meses. Sin embargo, a partir de mayo de 2006 el precio se hizo inferior al de cada mes de 2005 en las regiones de la Araucanía y de los Lagos (IX y X) y, como consecuencia, en el país. Hasta abril de 2006 la mayoría de las empresas no habían modificado sus condiciones de precios. En mayo de ese año, contrariamente a lo que sucede en forma habitual, algunas empresas redujeron sus precios a partir de ese mes o en meses siguientes, aunque en magnitudes moderadas. Para justificar dichas caídas de precio, además del alto crecimiento de la oferta interna ya señalado, se argumentó, entre otras razones, la reiterada depreciación del dólar, que sin duda afectó la competitividad de las exportaciones de lácteos, junto con estimular crecientes importaciones, en particular desde la Argentina. Algunas empresas que bajaron sus precios en mayo de 2006 mencionaron que lo hicieron porque estaban por encima de los precios de la competencia, lo que habría estado afectando su participación en el mercado interno. No obstante lo anterior, el precio pagad en los primeros cinco meses de 2006, en términos de dólar, superaba los US¢ 24 por litro, cifra más de 11% superior a la de igual período de 2005. A partir de mayo los precios medios fueron más bajos y en los meses siguientes la caída se siguió profundizando, con el resultado de que durante el año 2006, según los datos de ODEPA, el nivel promedio de los precios a productor habría descendido un 4%, pasando de $128,6 a $123,4 por litro, en moneda de diciembre de 2006. En particular, las caídas más importantes correspondieron a los meses de primavera, cuando el precio se aproximó a $115 por litro, alrededor de $10 más bajo que en el año anterior. En la figura 4 se muestra la evolución de los precios mensuales en las últimas cuatro temporadas. Se puede visualizar claramente cómo el nivel de precios en la temporada 2006, hasta mayo, mantuvo un nivel relativamente típico, con alzas mensuales moderadas desde comienzo de año e incluso con precios relativos mayores que los de iguales meses de 2005. Sin embargo, a partir de mayo la curva comenzó a caer y, desde junio hasta fines del año 2006, el nivel de precios se deterioró drásticamente, manteniéndose como el más bajo de los últimos cuatro años. La caída de los precios anteriormente descrita se puede atribuir a la importación de altos volúmenes de lácteos desde la Argentina, que aumentó en exceso las existencias de la industria nacional, en un período de crecimiento de las entregas de leche. También coincidió con exportaciones poco activas, todo lo cual arrojó un balance enero-junio 2006 deficitario en 35 millones de litros, con importaciones mayores en 67% y exportaciones un 30% inferiores a las de ese período en 2005. Lo anterior coincidió con la posibilidad de que los supermercados y mayoristas optaran por aprovechar la baja del dólar y trajeran diversos productos lácteos terminados, incluso de marcas propias (ver al respecto artículo de noviembre de 2006 "Marcas en el mercado de productos lácteos"), lo cual fue incentivado por las empresas argentinas, que de esta forma descubrieron en Chile ágiles canales distribuidores y alta demanda para sus lácteos. Esto tuvo como corolario el establecimiento de una salvaguardia de 23% a la importación de lácteos de procedencia argentina, a partir de la presentación del caso por parte de Fedeleche (agosto de 2006) y la resolución de la Comisión de Distorsiones. Su aplicación, con carácter provisorio, comenzó a efectuarse el 13 de octubre de 2006. Entre otros elementos, la decisión de establecer una salvaguardia reconoció la amenaza de daño que significaba para la lechería chilena la entrada de productos argentinos en volúmenes crecientes, que impactó con una fuerte caída de precios pagados a los productores por parte de la industria elaboradora, en particular a la mayoría de pequeños productores, cuyos precios descendían más allá de una baja estacional, a $60 - 80 por litro, lo que era inferior a sus costos de producción. En función de lo anterior, y en los últimos meses de 2006, los precios se ubicaron entre 7% y 8% por debajo de los de iguales meses del año 2005, lo que representó una recuperación respecto de septiembre, cuando la caída de los precios se aproximó a 10%. Cabe señalar que, después de la baja de precios generalizada que aplicó la industria en septiembre, hubo algunas empresas que publicaron pautas con nuevas y mayores bajas para noviembre, que sólo se concretaron en forma parcial. Por el contrario, a partir de diciembre, influido por una recuperación de los precios internacionales y una reducción en los volúmenes de entrega a la industria, comenzaron a otorgarse alzas de precios ($5,0 por litro, inicialmente) y trascendieron otros anuncios en igual sentido, que se concretaron en enero y febrero de 2007. También en ello influyó la decisión (asumida en diciembre de 2006) de mantener en forma definitiva la salvaguardia a la importación de algunos lácteos argentinos, situación que tiene vigencia por un año, es decir, hasta el 13 de octubre de 2007. Entre los avances en materia de precios de la temporada 2006, hacia la meta de modificar las formas de pago a los productores, Soprole, Surlat y Mulpulmo efectuaron modificaciones en su pauta de pagos, rebajando el porcentaje mínimo de proteína sobre el cual se paga la bonificación y subiendo el monto de esta última, llegando así a valores de $1.500 por kilo adicional de proteína. Más lejos aún llegó la Cooperativa Agrícola y Lechera La Unión (Colún), la cual, después de algunas postergaciones (anunciada en agosto, la medida fue implementada en noviembre de 2006), comenzó a pagar de acuerdo al contenido de sólidos lácteos y no por litro de leche entregado a plantas. El nuevo sistema evalúa los componentes proteína y grasa, a lo cual se agregan las bonificaciones o castigos por calidad sanitaria y los valores relacionados con estacionalidad y volumen anual. Con esta decisión, la empresa Colún se anticipó a los resultados de un comité que Fedeleche y algunas industrias privadas instalaron para revisar esta materia, sin que hasta ahora se decidiera algo al respecto. Datos de ODEPA para el primer trimestre de 2007, en moneda de abril, señalan que la leche de productores se pagó en promedio a $124,6 por litro, nivel inferior en 2,2% respecto de igual período de 2006. Analizando esta cifra a nivel mensual, se ve que la baja en los precios, que en enero era de 6,2%, disminuyó en febrero, aunque continuaron un 3,1% por debajo de los precios del mismo mes de 2006. Un cambio de signo se produjo en marzo último, cuando el precio medio se elevó a $133,60, lo cual, respecto de igual mes de 2006, representó un alza de 3,3%. En los primeros meses del presente año se han producido reclamos de los representantes de los productores, quienes, con el establecimiento de la salvaguardia, en octubre de 2006, esperaban una recuperación rápida de los precios, en un efecto tan inmediato como la caída de las importaciones de lácteos. Al respecto, se han dado algunas explicaciones para justificar por qué el ajuste de precios ha ido en forma más lenta, aunque segura. La industria lechera de productos lácteos enfrenta dos mercados: interno y de exportación. Un porcentaje muy alto de los lácteos, superior al 80% en 2006, se destina al mercado interno. El mercado de exportación absorbió alrededor de 17% de la recepción de leche en planta en ese año. Las importaciones de lácteos a bajos precios desde la Argentina tenían directa relación con su precio interno a consumidor. Al establecerse la salvaguardia a los productos argentinos, se encareció su costo de importación y se redujo la cantidad de leche en polvo, quesos y leche fluida importados desde la Argentina. En este sentido se debe señalar que, antes del establecimiento de la salvaguardia y como manera de enfrentar los efectos de las importaciones desde la Argentina, la industria lechera había anunciado importantes bajas de precios para la leche de productores. Sin embargo, la mayor parte de estos anuncios no alcanzó a ponerse en práctica o fueron modificados total o parcialmente. Esa fue la primera reacción al establecimiento de la salvaguardia, a la que ha sucedido un lento proceso de ajuste, en que casi mensualmente se van anunciando alzas en los precios de compra. La salvaguardia tuvo dos resultados para la industria, ambos positivos para los productores nacionales. Primero, la posibilidad de un aumento en el precio interno, determinado por el costo de importación de productos desde otros países que antes no competían con los argentinos, pero que ahora sí pueden entrar al país, a un precio levemente mayor y a veces con algún arancel; pero limitado por la capacidad de gasto del consumidor y su disposición a pagar más por el producto. Segundo, una posible participación adicional en el mercado interno, determinada por la competitividad de la producción nacional con respecto a las importaciones desde otras fuentes diferentes de Argentina. Por lo tanto, el efecto real de la salvaguardia a la importación de lácteos argentinos para la industria no debe referirse tanto a la posibilidad de subir los precios internos, como a la oportunidad de obtener una participación mayor en el mercado nacional, lo que de por sí es positivo y permitiría un crecimiento de largo plazo del sector. La mayor participación de la producción nacional en el mercado interno estará determinada por su competitividad con respecto a los productos importados y ésta es responsabilidad de todos los eslabones productivos de la cadena. Paralelamente a lo descrito, y en relación al mercado internacional en general, los precios se mantuvieron altos durante 2006 y han continuado subiendo en 2007. De esta manera, los precios de la leche en polvo han alcanzado niveles récord, aunque no tanto los de queso y mantequilla, que han quedado rezagados. Estas condiciones internacionales de excepción podrán aprovecharse plenamente por nuestra industria, cuando se acaben las restricciones que implica el cumplimiento de contratos previos a precios menores y se reoriente la producción para hacer nuevos negocios en los productos que presentan ventajas. Una consideración adicional se refiere al hecho de que, no siendo Chile un país tradicionalmente exportador, no siempre puede obtener los mejores precios internacionales y debe exportar a precios algo inferiores, para entrar a nuevos mercados. Se agregan a lo anterior los problemas que produce la concentración de nuestras exportaciones de lácteos en México, país donde cruzan por algunas dificultades ocasionadas por productos de países competidores. Todas estas razones parecen atendibles y válidas, pero sólo para justificar cierto rezago en el ajuste de precios a productor. Este ajuste se ha venido produciendo paulatinamente y ya en marzo el precio superó el del año anterior, lo que se ha visto acentuado posteriormente. A mediados de abril de 2007, los anuncios de alzas de precios han sido generalizados para todas las empresas lecheras, incluyendo a las queseras, por lo cual se estima que los precios a productor en dicho mes mostrarán una importante recuperación y aumentarán su diferencia en relación a los de igual momento del año 2006. Antecedentes informados a los productores por una de las empresas líderes señalan ajustes en el precio base que lo hacen llegar a $105,25 por litro. Ello, sumado a un potencial por bonificaciones de calidad y composición de $50 por litro, debería acercar el precio en mayo a $156 por litro, en el caso de un productor grande. Este nivel sería casi $40 más alto que el que se pagó en la primavera reciente y superior en casi $30 al precio por litro que se pagó en marzo de 2006. Otras industrias están pagando desde fines de febrero el bono de invierno y variados incentivos. De mantenerse los altos precios internacionales actuales, durante el año 2007 deberían concretarse mejoramientos en el precio promedio anual de la leche a productor, no menores de 10% o 15% en relación al de 2006. En esto también podría ayudar el valor del dólar, no obstante el debilitamiento que muestra en los recientes días. Durante la temporada 2006, los precios de los productos lácteos al por mayor mostraron en general una leve tendencia al alza respecto de la temporada precedente, si bien en el caso de la leche condensada se registró una baja de 0,4%. Entre los que subieron, el queso gauda registró la mayor alza: 2,8%. La leche fluida subió 1,8%; en cambio, la mantequilla y la leche en polvo entera registraron aumentos de sólo 0,5%. En el caso de los precios a consumidor, la mayoría de los productos anotó bajas, que en algunos casos alcanzaron cierta significación, como en mantequilla (-7,2%) y quesillo (-4,4%). Otros productos cuyo precio bajó fueron la leche fluida (-2,1%), el queso chanco (-1,6%), las cremas (-1,3%), el manjar (-1,2%) y la leche condensada (-1,1%). Entre los productos para los que el INE registra precios a consumidor, en 2006 mostraron leves alzas el yogur (1,1%) y el queso gouda (0,4%), respecto de la temporada precedente. Las variaciones en general a la baja podrían ser el efecto de las importaciones de lácteos desde la Argentina, a precios distorsionados, posibles a través de materias primas más baratas. En los primeros cuatro meses de 2007, los precios de los productos lácteos al por mayor mostraron en su mayoría una leve tendencia a la baja respecto de la temporada precedente. Las mayores bajas se han verificado en leche fluida y leche condensada (1,6%); luego se ubica la mantequilla, que mostró una caída de 1,3% en el período, no obstante que mostró un alza relativa en abril, que le significó quedar en este último mes un 1,5% por sobre el mismo mes del año anterior. El queso chanco, dada la recuperación que también mostró su precio en abril (alza de 4% respecto de igual mes de 2006), en el primer cuatrimestre de 2007 registró finalmente un alza de 0,5%. La leche en polvo fue el producto lácteo que registró la mayor alza en su precio al por mayor, subiendo un 3,1% en el período en análisis y mostrando en el último mes de abril un incremento de 9,2% respecto del mismo mes del año precedente. Cabe destacar que en los últimos meses este rubro ha tenido un incremento significativo de precios a nivel internacional, a lo que se suman fuertes exportaciones y escasas internaciones, en parte desestimuladas por la sobretasa de 23% que comenzó a aplicarse en octubre de 2006 a las leches en polvo de origen argentino. Favoreciendo también un alza de precios, se debe mencionar que durante el primer trimestre de 2007 se observó una baja de 1.600 toneladas en la elaboración nacional de leche en polvo (-8,4%), en relación a la temporada 2006. Por otro lado, también en el primer cuatrimestre de 2007 y respecto del mismo período de 2006, se ve una baja generalizada de los precios de los lácteos a consumidor. En orden de significación, el queso gauda muestra la mayor reducción de precios (-4,8%), seguido por el manjar (-3,9%), el quesillo (-3,1%), el queso chanco (-2,7%), la mantequilla (-2,5%), la leche fluida (-2,1%), el yogur (-1,2%), la leche condensada (-0,6%) y las cremas (-0,1%). Las variaciones son en términos promedio entre los cuatrimestres. No obstante, las variaciones en el mes de abril último para algunos productos difieren de dicho promedio. Es así como cinco de estos productos presentan alzas de precios en el mes, en relación a los de abril de 2006: leche fluida (5,5%), queso chanco (3,0%), mantequilla (2,8%), cremas (1,8%) y manjar (0,5%). Estos productos presentan también alzas importantes en abril con respecto a marzo de 2007. Como ejemplos pueden citarse la leche fluida (7,1% en el mes) y el queso gauda (4,9%). En la medida que continúe la valorización de la leche a productor, tal como se observa en los últimos días, los precios de los lácteos en distintos puntos de la cadena de producción deberán seguir ajustándose hacia arriba, lo que en última instancia tendrá como

Related items

Informe de temporada del sector agropecuario y forestal. Resultados de 1998/99 y perspectivas para 1999/2000
Autor(es):
Gámez B., María Eugenia
Fecha de Publicación:
Primer Semestre 1999
Informe de temporada del sector pecuario: resultados preliminares de 1999 y perspectivas para el año 2000
Autor(es):
Moya S., Juan Enrique
Fecha de Publicación:
Segundo Semestre 1999
Lácteos: resultados de 2006 y perspectivas para 2007
Autor(es):
Esnaola L., Víctor
Fecha de Publicación:
Julio 2007