Mercado de los cítricos

Introducción La producción mundial de cítricos en el año 2000 superó los 70 millones de toneladas y fue 10% superior a la del período anterior. Alrededor de 70% proviene de países del hemisferio norte, donde destaca EE.UU. (15 millones de ton) y los países del área mediterránea, que alcanzan en conjunto una cifra similar. Entre otros países se encuentra China, con 8 a 9 millones de ton; México, con 4,5 millones, y Japón, con algo más de 1,5 millones de ton. La producción del hemisferio sur fluctúa en torno a los 20 millones de ton, la cual es liderada por Brasil, con 16 millones, seguido por Argentina, con 2,2 millones, y Sudáfrica, con 1,2 millones de toneladas. Dos tercios de la producción mundial corresponde a naranjas y algo más de 5% a limones, en tanto que sobre 20% son mandarinas, tangerinas y el saldo, otros frutos cítricos. Globalmente, algo más de la mitad de la producción de cítricos se consume en estado fresco y el resto se procesa, en especial las naranjas para jugo. A nivel de países, Brasil y EE.UU. procesan cerca de 70% de sus respectivas producciones, en tanto que España exporta sobre 50% en estado fresco.Chile, si bien tiene una escasa participación, exporta cantidades atractivas de limones, crecientes de clementinas y más moderadas de naranjas y es un importador relevante de jugo de naranjas procedente de Brasil.La superficie plantada de limoneros en Chile se estima en la actualidad en 7.700 ha, en las que continúan predominando las variedades tradicionales. Las nuevas plantaciones presentan diferencias importantes en relación a las tradicionales en cuanto a patrones, densidad, sistema de riego, poda de formación, etc. Los productores buscan condiciones agroclimáticas más protegidas, desde la RM hacia el norte, favoreciendo la producción de verano. Alrededor de 15% estaría aún en etapa de formación.En Chile el cultivo del limonero se desarrolla preferentemente entre las regiones V, Metropolitana y Vl, observándose en la IV Región un incremento de la superficie plantada que llega a superar el 10% del total nacional. En la I Región existe una producción de cierta importancia del llamado limón sutil o de Pica, que en realidad corresponde a una lima (Citrus aurantifolia).La variedad con mayor participación en los huertos industriales sería la Génova, que representa alrededor del 70% de la superficie total. La siguen Eureka, con cerca del 17% del área plantada, y Lisboa, con 4%. Génova y Eureka son muy similares entre sí y, aun cuando producen la mayor cantidad de fruta en invierno, fructifican a lo largo de todo el año. La variedad Lisboa es más resistente a las bajas temperaturas y concentra su producción durante el invierno. Entre las nuevas variedades destacan la española Fino 49, que permite iniciar la cosecha y la exportación un mes antes que las variedades tradicionales; Fino 95 y Verna, esta última de tipo tardío. Finos (sin especificar) y Fino 49 están en el Catastro CIREN 1998 de la Región Metropolitana, con algo más del 7% de la superficie de limoneros.La cosecha de limones en forma tardía destinada a prolongar el período de oferta para un abastecimiento regular del mercado nacional, haría perder rendimiento exportable, por golpe de sol, lluvia y otros. A juicio de algunos especialistas, una cosecha más oportuna y "al barrer" incrementaría la productividad de la mano de obra y aumentaría el potencial exportable.Si bien existe en Chile una baja presencia de plagas en esta especie y se constata un progreso en el manejo de los huertos y de la poscosecha, falta aún generalizar la tecnología e instalaciones adecuadas para racionalizar los costos y lograr calidad óptima y homogénea para una buena aceptación en los mercados de exportación.Por otra parte, la Argentina ha experimentado un gran desarrollo en este cultivo, constituyéndose en el productor más grande de limones de América del Sur. La superficie de limoneros en Argentina bordea 32 mil ha, y su creciente producción supera las 800 mil toneladas, de las que se exportan sobre 160 mil toneladas. Argentina abastece especialmente a la Unión Europea, y es el segundo exportador mundial después de EE.UU. Sanitariamente están realizando grandes esfuerzos para superar los obstáculos (presencia de cancrosis y mosca de la fruta) y poder acceder a mercados como EE.UU. y Japón, acciones que aún se encuentran en proceso. Por su parte, los productores de cítricos de California y Arizona, organizados en un Consejo, se oponen a la propuesta regulatoria. El Servicio de Inspección de Animales y Plantas (APHIS), dependiente del USDA, está empleando una metodología distinta a la tradicional: antes se prohibían las importaciones de áreas infestadas; ahora, por acuerdos en la OMC, se estaría autorizando el ingreso de frutas producidas en áreas donde no se pueden probar los síntomas de una plaga o enfermedad.Un sistema similar fue utilizado para permitir el ingreso de pimientos israelíes, paltas mexicanas y tomates españoles. En el peor de los casos, los productores locales proponen limitar las importaciones a los puertos del noreste de EE.UU., donde el clima frío podría matar a las pestes. Restricciones similares se aplicaron a las paltas mexicanas.Por otra parte, las restricciones sanitarias en Chile van siendo superadas por la fruta del vecino país y, por lo tanto, Argentina es un competidor que puede incidir en la oferta del mercado interno chileno.En el mercado nacional cada vez adquieren mayor relevancia los supermercados como adquirentes directos de volúmenes importantes de productos agrícolas, planteando altas exigencias en cuanto a la regularidad del abastecimiento, la homogeneidad y la calidad de los productos. La necesidad de grado de madurez y condiciones adecuadas de la fruta y la identificación de variedades en el mercado interno, es imprescindible para mejorar la rentabilidad productiva.La Federación de Productores de Fruta, la Asociación de Exportadores y las Universidades Católica de Santiago y de Valparaíso participan en la búsqueda de nuevos mercados y en el mejoramiento tecnológico y comercial, dado el creciente potencial de la oferta nacional de cítricos. Un cierto logro se alcanzó en la rotulación de los sucedáneos del jugo de limón, que perjudican al producto natural.En el último quinquenio, las exportaciones de limones ya muestran una tendencia creciente. Hasta mediados de la década de los noventa, la participación de las exportaciones de limones en el contexto nacional era escasa, al depender de las variantes situaciones meteorológicas de los países del hemisferio norte. Sin embargo, desde el inicio de las exportaciones a Japón en 1996, han experimentado un aumento sostenido. Este país constituye un importante mercado potencial para la colocación de estos cítricos, si se logra satisfacer las elevadas exigencias de calidad de los consumidores nipones, cuyos niveles no son fáciles de alcanzar.En el último quinquenio, Chile ha mantenido una tendencia creciente en la cosecha y en las exportaciones: la primera ha aumentado de 100 mil a 120 mil ton, en tanto que las ventas al mercado externo han evolucionado de 11 mil a 20 mil ton, que representan alrededor del 15% del total producido, lo que significa que el grueso de la oferta se vuelca al mercado interno.Las grandes cosechas de limones en EE.UU., cuyos problemas de condición (defectos de calidad de poscosecha y reducida aptitud de guarda) llevaron a la venta rápida de la mayor parte de su producción, lo que permitió el normal ingreso del producto nacional a ese mercado.En Japón, las dificultades de condición o residuos de pesticidas se han ido solucionando, lo que ha permitido a las empresas exportadoras adquirir experiencia, cumplir con los compromisos contraídos con anterioridad e ir logrando ventas con nuevos incrementos a ese destino.Las transacciones en Japón han evolucionado desde valores extremadamente altos a niveles más normales. No obstante, los cálculos de retorno a productor para la fruta enviada a ese mercado se han mantenido por sobre el doble que los que se recibían por las exportaciones a EE.UU. Los precios FOB han fluctuado entre US$ 0,95 y US$ 1,1/kg para Japón y de US$ 0,5/kg a US$ 0,6/kg para el mercado norteamericano. Los volúmenes significativos de embarques se realizan en los meses de junio, julio y agosto, concentrando estos dos últimos el 80% de los volúmenes. Rechazos por residuos de fungicidas o por alteraciones de calidad en partidas de productos orgánicos, son indicadores de las dificultades que significa incursionar en mercados de alta exigencia, como es Japón.Entre las empresas exportadoras de limones destacan Agricom, Santa Cruz, Agrocomercial Quillota, Cabilfrut, Del Monte y Sociedad Agrícola Rosales. En el año 2000 se incorporan Pacific, Agronova y El Totoral, además de otras exportadoras, y dejan de participar Agrofrío, Frutícola Viconto y Exportadora Subsole, por señalar algunas.Si bien las exportaciones continúan expandiéndose, su incidencia en la producción nacional se mantiene en niveles moderados, lo que significa que el mercado doméstico seguirá siendo el destinatario mayor de los volúmenes cosechados.Del análisis del comportamiento de los mercados mayoristas de Santiago se constata el incremento de los volúmenes transados y una tendencia a la baja de los precios promedio. En el quinquenio 1996-2000 se bordearon las 66 mil ton y el precio promedio anual, expresado en moneda de octubre de 2001, fluctuó entre $ 100/kg y $ 150/kg. En el presente año 2001, los volúmenes mensuales señalan que se superarán las 74 mil ton del año 2000 y el precio promedio se acercará al nivel inferior de $ 100/kg alcanzado en 1998. Cabe recordar, sin embargo, que en 1995 apenas llegó a $ 90/kg.Las fluctuaciones de precios relacionadas con la estacionalidad de la oferta de este producto fueron las siguientes: entre enero y mayo de 2000, los precios variaron entre un mínimo de $ 128 y un máximo de $ 286/kg, como promedios mensuales. Entre junio y diciembre de ese mismo año, los precios se movieron entre $ 38 como mínimo, en agosto, y $ 158/kg, como máximo, en diciembre, también promedios mensuales y todos expresados en moneda de octubre de 2001. A partir de octubre de 2000 se aprecia un aumento de los volúmenes de oferta, lo que ha provocado la baja sostenida de los precios constatada en el curso del año 2001. En esto inciden las mayores cosechas motivadas por el aumento de rendimiento al entrar en etapa de producción creciente los huertos establecidos más recientemente.Hasta la fecha, las condiciones meteorológicas imperantes en las últimas temporadas permiten seguir proyectando incrementos de la producción, resultado del aumento de las plantaciones de cítricos.Respecto a las perspectivas de exportación, aunque es prematuro adelantar condiciones de los mercados destinatarios, se espera que las ventas mantengan su tendencia creciente. En EE.UU. se aprovechan buenas oportunidades en la medida que la fruta chilena no compita con la de California y no se autorice aún el ingreso del limón argentino a ese mercado.Las expectativas comerciales en Japón son favorables, si bien se trata de un mercado muy exigente. Importadores japoneses señalan que el limón chileno en Japón es comparable con ciertas variedades locales. Existe mercado para el producto chileno siempre que se mantenga una buena calidad. Hay que tener presente que se han rechazado partidas de calidad inferior, por residuos de fungicidas y por indicios de pudrición en productos orgánicos. Respecto del ingreso del limón argentino a ese mercado, se estima que se concretará años después que lo haga al mercado de EE.UU.El mercado doméstico continuará siendo el destinatario mayor de los volúmenes cosechados, por lo que cabe esperar que los precios mantengan el comportamiento cíclico propio del producto. Solamente disminuciones de la producción ocasionadas por problemas meteorológicos elevarían significativamente los niveles de precio.Mejorar las tecnologías de manejo de los huertos y de poscosecha, unido a instalaciones adecuadas para racionalizar los costos y lograr calidad óptima y homogénea para una buena aceptación en los mercados de exportación, es imprescindible para aprovechar la apertura de mercados como el japonés. La experiencia y conocimientos acumulados en Chile, junto a la menor presencia de plagas para esta especie en el país, deberían permitir aprovechar esas condiciones. La incorporación de variedades más aptas para abastecer esos nichos de mercado debería estar adecuadamente respaldada, identificando la localización óptima para su desarrollo. No obstante, se debe contar con antecedentes de aumento de superficie y de oferta, y el posible impacto en los precios de exportación, para no incurrir en riesgos de expansión sin destino, como la experimentaron, en su oportunidad, otras especies (kiwis).En resumen, una mayor organización de los productores, un manejo más preciso de la estacionalidad característica de la oferta y de los precios, un mejor control de la calidad unido a una adecuada clasificación y estandarización de los tipos o variedades según envase y rotulado, permitirían fortalecer la capacidad de negociación con los intermediarios y mejorar las condiciones de rentabilidad de este cultivo. Cabe recordar que para facilitar estos objetivos y relaciones, en el Instituto Nacional de Normalización (INN) se dispone de la norma chilena oficial de limones, NCh1933.Of1999, recientemente actualizada.En Chile, el cultivo del naranjo bordea las 7.600 ha y se desarrolla mayoritariamente en la VI Región, donde se localiza algo más del 55% de la superficie total. La siguen la RM, con alrededor del 25%, y la V Región, con sobre el 10%. Superficies crecientes se encuentran en las regiones del centro-norte del país. Del total del área plantada, alrededor del 15% estaría en etapa de formación, lo que significa un potencial aumento de la oferta.Las variedades de naranjas se clasifican como de mesa o Navelinas, de doble propósito y para jugo. Se estima que los naranjos del primer tipo son Thompson (35%) y Washington Navel (10%). La variedad Tardía de Valencia (20%) es de doble propósito. La Chilena o Tuncana, de alto contenido de jugo y gran número de pepas, tiene menor presencia (alrededor del 4%). En fechas más recientes se han establecido huertos de nuevas variedades del tipo Navel o Navelinas, donde destacan New Hall, Lane Late y Atwood, entre otras, que permiten aumentar el período de oferta por su condición de tempranas o tardías. Es así como el grueso de la cosecha, que tenía lugar entre junio y octubre, período de bajos precios en el mercado interno, paulatinamente se está ampliando a mayo y noviembre.El aumento experimentado por las exportaciones se debe a la apertura del mercado japonés y a la entrada en producción de nuevas plantaciones. Sin embargo, para mantener esta nueva tendencia, es imprescindible seguir trabajando en manejo tecnológico y en calidad.Una adecuada elección de zonas productoras, variedades, manejo cultural y técnicas de poscosecha, permitirían obtener un fruto de óptima calidad, apto para el mercado interno y la exportación. La marcada estacionalidad de producción en el hemisferio norte y en el sur, otorgaría la posibilidad de captar destinos alternativos, como el Lejano Oriente y EE.UU.2El desarrollo de la agroindustria permitiría procesar futuros excedentes de exportación y evitar una saturación del mercado. En Chile, la producción de jugo de naranjas frescas se orienta a su consumo inmediato. La demanda por jugo envasado muestra una tendencia creciente, pero en general, por precios, se abastece con productos de origen importado, como el jugo congelado de naranjas, que procede fundamentalmente de Brasil.En los últimos años han tenido un interesante desarrollo las plantaciones de mandarinas (Citrus reticulata) o especies relacionadas con ellas. Dentro de este grupo se encuentran la Clementina (variedad de la mandarina común), la Satsuma, la Tangerina y el Tangelo (híbrido con pomelo). En general, estos cítricos se comercializan como "easy peelers" o "soft citrus", frutas fáciles de pelar, y en conjunto superan las 2.000 hectáreas. El 48% del área plantada se ubica en la IV Región, en tanto que las regiones V y Metropolitana presentan algo más de 22% cada una. El saldo se distribuye en las regiones VI y III.Respecto al mercado inter o, cada vez toman mayor relevancia los supermercados como adquirentes directos de volúmenes importantes de productos agrícolas; pero plantean altas exigencias en cuanto a la regularidad del abastecimiento, la homogeneidad y la calidad de los productos.Los productores, a través de sus organizaciones, podrían favorecer su posición negociadora ante otros agentes de la cadena de comercialización, aumentando su margen de participación en el precio final del producto y mejorando el nivel de sus cotizaciones. En FEDEFRUTA y en la SNA los productores de naranjas y de mandarinas han intentado organizarse, dadas las posibilidades de exportación que se están percibiendo en estos productos.La producción de naranjas debería mantener una tendencia moderadamente creciente, por los nuevos huertos y su entrada en producción. Los ciclos de producción o añerismo característicos de los naranjos normalmente se moderan con el tamaño de los frutos, que compensan una menor carga.Por las transacciones de los mercados mayoristas de Santiago, se constata que las cosechas de las temporadas 1997 a 1999 alcanzaron niveles inferiores a los de años anteriores, en tanto que en el año 2000 hubo un aumento notorio, moderándose nuevamente en 2001. La cosecha fluctúa entre 85 mil y 100 mil ton, calculándose en 2001 en 90 mil ton. Los bajos volúmenes exportados (1.200 ton en 1999 y 4.500 ton en 2001 a la fecha), significan que casi la totalidad de la oferta se orienta al mercado interno.La estacionalidad de precios de las naranjas tiende a suavizarse por el aumento de cobertura que se logra con la creciente participación de las nuevas variedades que se caracterizan por mejores condiciones de sabor y adelanto o tardanza de la producción, lo que permite alcanzar precios más elevados que los de las tradicionales.Los volúmenes transados en los mercados mayoristas de Santiago en el trienio 1995-1997 fluctuaron entre 40 y 62 mil ton. En el período 1999-2001 se aprecian volúmenes mayores en las dos últimas temporadas, que superan las 70 mil ton. Los precios promedios anuales muestran descensos: en el primer trienio variaron entre $ 130 por kilo y $ 172/kg, expresados en pesos de octubre de 2001. En el segundo trienio los precios fluctuaron entre $ 105 y $ 120 por kilo. Si bien en la tendencia de precios decrecientes podrían incidir las ofertas en aumento de frutas sustitutas, en particular manzanas y, en forma creciente, mandarinas, también influirían los mayores volúmenes de las nuevas variedades, cuyas cotizaciones tenderían también a la baja.

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