Posibles efectos de la devaluación en la República Argentina en el sector silvoagropecuario nacional

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Issue Date:
2002-01-25
Subjects:
Asuntos internacionales - Claudio Farías Pérez
estudiosArtículos

La situación actual de la agricultura nacional está marcada por la incertidumbre y los temores que se originan en la devaluación decretada recientemente por las autoridades argentinas.En teoría, el sector agrícola argentino debería verse favorecido con la devaluación del peso, ya que sus productos agropecuarios exportables serán más rentables. Es de hacer notar que, al bajar el peso argentino, el producto se hace más competitivo en todo el mundo, lo que facilita su colocación en todos los mercados, no sólo en el chileno; esto hace menos necesaria una baja radical en el precio.Es efectivo, sin embargo, que podrían producirse rebajas temporales sustanciales en los precios de algunos productos. Por ejemplo, puede ser el caso de productos de los cuales existen stocks acumulados que no han logrado colocarse en el mercado, especialmente si están en manos de industrias con dificultades económicas o faltas de caja, que pueden vender partidas con fuertes descuentos, sobre todo si el pago es al contado.En definitiva se estima que puede producirse una pequeña baja en los precios de los productos que se importan desde la Argentina, pero de ninguna manera llegaría al nivel de la devaluación. Entre los productos que pueden ser afectados en forma importante, de modo que puedan producir daño en la agricultura nacional, tal vez los únicos podrían ser algunos lácteos, en la medida que la Argentina mantenga saldos que no pueda vender.Las exportaciones de productos del sector a la Argentina representan en valor aproximadamente un tercio de lo que Chile importa desde ese país y en el año 2000 significaron 163 millones de dólares. De ellos, 100 millones corresponden a frutas y hortalizas y sus derivados, y casi 50 millones son productos forestales, principalmente papel de prensa. El resto son productos pecuarios, en especial carnes de porcinos y aves, huevos y pollitos vivos. En 2001 se produjo una reducción, estimada por lo menos en 15%, motivada en gran parte por las dificultades de pago. En el caso de los productos cárnicos, se agrega el hecho de que se han cerrado las exportaciones a la Argentina, por decisión de la Secretaría de Agricultura que ha objetado temporalmente a los mataderos chilenos. Una devaluación produciría un encarecimiento general de las exportaciones chilenas a la Argentina. Este problema afectaría a todos los países exportadores por igual, lo que hace que Chile no pierda sus condiciones de competitividad con ellos. En cambio, se hacen más competitivos los productores internos de la Argentina.En el corto plazo, los productos chilenos podrían seguir entrando a la Argentina, pero a un precio en pesos mayor. Los exportadores chilenos deberán optar por reducir el volumen de exportación, desviándolo hacia otros mercados, o bajar el precio, alcanzando al final un equilibrio, probablemente a un nivel inferior tanto en precios como en volumen.Muchas frutas y hortalizas que se envían desde Chile pueden entrar a la Argentina en determinadas épocas cuando no hay mucha competencia o enfrentan una producción argentina menos desarrollada (kiwis, paltas), por lo que sus mayores problemas serían su encarecimiento frente a una demanda argentina debilitada por la situación económica y el retardo en los pagos. Respecto a esto último, es importante señalar que en los últimos días, el Banco Central de Argentina decretó que la mayoría de los productos chilenos que ingresen al país después del 11 de enero de 2002, serán cancelados en un plazo no inferior a 90 días. El problema es que no se expresa el plazo máximo para realizar estos pagos, lo que podría dilatarlos indefinidamente. Entre estos productos se encuentran los pesqueros, agrícolas, pecuarios y forestales.Una dificultad adicional se producirá en relación a la competencia de los productos chilenos con los argentinos en terceros mercados, lo que obligará a un mayor esfuerzo por parte de los exportadores nacionales. Esto agudizará los problemas que presentan cultivos como las peras, en que la Argentina ya estaba en mejores condiciones antes de la devaluación. Sin embargo, aparte de la competencia por mercados, no debería producirse una reducción de los precios, que son establecidos más bien por los mercados compradores de acuerdo a la oferta que se les presenta, la cual no puede responder rápidamente al mejor resultado económico que le significa la devaluación.

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