Perspectivas para los vinos y las uvas para vinificación.

Pronóstico general Se espera que el inicio de la comercialización de uva para vinificación de la presente temporada presente condiciones comerciales similares a las del año anterior. Se presume, en todo caso, que los cambios que puedan ocurrir serán predominantemente favorables para los productores de la materia prima, lo que podría ser el inicio de una recuperación de la rentabilidad del rubro, esperada especialmente por los productores vitícolas del país que han visto mermadas sus utilidades durante este último par de años. Entre los factores que influirían sobre esta expectativa algo más propicia está la mayor fluidez esperada para la comercialización de la próxima cosecha de uva, a pesar de que no se anticipa una disminución considerable de las existencias acumuladas al final del año 2001. Sin embargo, se estima que, en la mayoría de las variedades, los precios serán iguales o levemente superiores a los del año anterior, pero las entregas se verán facilitadas, debido a que en esta oportunidad las bodegas podrán recibir un mayor volumen de uva. Un aspecto significativo que está determinando esta perspectiva es el notable incremento que tuvieron las exportaciones de vinos a granel durante el 2001, lo que redundó en una variación de 16,7% de los volúmenes totales de vino exportados. Con la perspectiva de que este último comportamiento pueda prolongarse hacia el 2002, en particular durante sus inicios, se prevé que esta vez las bodegas se desocuparían con la rapidez necesaria para evitar atochamientos severos en el flujo regular de producción y venta del vino. Esto tenderá a facilitar la fluidez de la comercialización de la uva ya comentada, lo que se sumará al efecto del incremento de la capacidad de almacenamiento, derivado de las inversiones efectuadas durante el 2001 en esta materia, que también contribuirá a facilitar las entregas de uva para vinificación. A lo anterior cabría agregar que la producción conjunta de vinos de uvas para vinificación y de uvas de mesa del año 2001 disminuyó en un 15% respecto a la del 2000, especialmente porque durante la temporada pasada, con el propósito de elevar la calidad de la materia prima, las empresas elaboradoras fueron mucho más exigentes con sus proveedores respecto a los controles técnicos y productivos, lo que repercutió en una apreciable reducción de los rendimientos por hectárea. Por todo esto se anticipa que las bodegas vitivinícolas se encuentran, esta vez en condiciones menos difíciles para recibir la nueva cosecha que lo que estaban el año pasado en época similar. Lo anterior es válido a pesar de que también cabe tener presente que en este año, como en los anteriores, habrá plantaciones nuevas que recién están comenzando a producir o que se encuentran en una etapa de productividad creciente, lo que indudablemente contribuirá a incrementar el volumen de la cosecha del año 2002. Aun así, se estima que el control productivo ya aludido, que se ha continuado aplicando durante esta temporada, impedirá que la producción de estas nuevas plantaciones provoque los problemas del año anterior, lográndose esta vez, finalmente, una comercialización de la uva más fluida que en la temporada anterior. Por todo lo señalado, se está suponiendo que los precios de compra de la uva para vinificación, en general, no deberían experimentar descensos adicionales respecto a los ya verificados durante el año anterior, los que afectaron particularmente a las cepas corrientes producidas en los secanos de las regiones VII y VIII. Por el contrario, hay expectativas de que en la cosecha que se aproxima pueda haber alguna recuperación de precios, habiéndose ya señalado que hay ciertas variedades blancas, como la Sauvignon Blanc, bastante depreciada hasta hace poco por exceso de oferta, que están registrando un alza de cotización significativa en esta oportunidad. Acumulación de existencias Las cifras disponibles sobre este aspecto, emanadas de las declaraciones juradas que se entregan al SAG, indican que a fines del año 2000 el stock de vino acumulado en bodegas ascendió al récord de 509 millones de litros. Este volumen fue 55% mayor que el del año anterior en igual fecha, situación que influyó considerablemente en las serias dificultades que se presentaron en la comercialización de uva de la temporada pasada y que afectó seriamente el comportamiento de los precios, en particular el de las variedades corrientes menos cotizadas. Esto a pesar que durante esa cosecha hubo una considerable disminución de producción. Las expectativas para el presente ejercicio son que las existencias acumuladas se mantendrían en un nivel similar al del año anterior, no obstante lo cual, como ya se señaló, se espera que la comercialización sea más fluida que en aquella oportunidad. En esta perspectiva, a pesar que se prevé que habrá algún incremento de la producción, estarían influyendo el aumento de las exportaciones, el probable incremento del consumo interno y la mayor capacidad de almacenamiento. Aumento de exportaciones El promedio general de precios de los vinos chilenos exportados bajó desde US$ 2,15 por litro, que se había registrado en el año 2000, a US$ 1,90 en el año pasado. Los cambios verificados en las exportaciones de vinos envasados (con y sin denominación de origen), que tradicionalmente han contribuido con más de 85% del valor total de las exportaciones de vinos, en principio podrían considerarse poco significativos, sobre todo si se compara el comportamiento en 2001 con el que habían tenido durante la década de los noventa y, más aún, si tras el relativo estancamiento verificado en el año 2000 se esperaba un repunte alentador. A pesar de ello, la percepción del comportamiento de las exportaciones de vinos envasados del año pasado no ha dejado de ser optimista, toda vez que los valores exportados aumentaron en 3,4% y los volúmenes lo hicieron en 4,5%. En definitiva, las exportaciones de vinos envasados significaron un aporte de US$ 513,8 millones y representaron esta vez un 87,4% del valor exportado por el sector, no obstante que su representatividad en términos de volumen fue de 63,7%. Pero más significativo que lo anterior se consideró el hecho de que, en un ambiente extraordinariamente competitivo que predominó en el mercado mundial del vino durante el año 2001, con significativos incrementos de oferta de vinos de calidad provenientes de casi todos los competidores, el precio promedio de exportación de los vinos envasados chilenos se mantuvo prácticamente inalterado: su disminución fue solamente de 1,1%, al bajar desde US$ 2,64 a US$ 2,61 por litro. Se estima que esto significa que los vinos chilenos envasados que se ofrecen en los mercados mundiales más importantes conservaron su atractivo para los consumidores, especialmente de Europa y Estados Unidos, principalmente sobre la base de haber mantenido su conveniente relación precio/calidad. Lo anterior, unido al hecho que en los últimos meses de 2001 se apreció cierta aceleración en la actividad exportadora de los vinos envasados, hace mirar con optimismo, al menos moderado, las perspectivas de comportamiento de estas exportaciones durante el año 2002. En este sentido es significativo que opiniones expresadas por representantes gremiales del sector hayan señalado que sus expectativas para este año son que estas exportaciones vuelvan a crecer a una tasa del orden de 8%, esperando que esta vez sí se superen los US$ 600 millones de valor total de exportaciones de vinos, meta postulada para el 2001 que no pudo lograrse. Por otro lado, las transacciones de vinos a granel, que totalizaron 109 millones de litros, por un valor de US$ 69 millones, fueron las que verdaderamente impulsaron el significativo incremento del volumen de las exportaciones vinícolas del año 2001. Estas cifras, que significan una variación de 5,5% en valor y 50,7% en volumen, fueron causa principal del incremento general de 16,7% registrado en este aspecto. Sin embargo, cabe destacar que en este caso sí hubo una fuerte reducción del precio promedio de exportación, el que disminuyó desde US$ 0,90 a US$ 0,63 por litro. Este último comportamiento sería ilustrativo de la situación reciente que ha estado atravesando el mercado internacional del vino, donde la competencia se ha agudizado fuertemente. Fue en este ambiente que varias de las viñas chilenas acudieron a ofrecer vinos a granel a precios rebajados, con el propósito principal de liberar espacios en sus bodegas, que se mantenían con un alto porcentaje de ocupación. También, por supuesto, pretendían generar los flujos de caja necesarios para su adecuado funcionamiento financiero. Sin embargo, habría que considerar que, en menor medida, dicha baja de precios promedio de los vinos a granel posiblemente sea también reflejo de algunas exportaciones de menor calidad que se habrían efectuado en esta oportunidad, siempre con el fin de desocupar espacios en bodegas. De cualquier forma, este interesante incremento de las exportaciones de vinos a granel ha abierto espacios para esta forma de exportación y se prevé que pueden continuar aumentando más o menos rápidamente en el futuro cercano. La incógnita es si sus precios seguirán bajando o si, por el contrario, luego de un año de extraordinaria competitividad internacional, pudieran evidenciar algún repunte, más aún previendo que las condiciones económicas mundiales tienden a mejorar en el transcurso del año 2002, por lo que se espera una demanda más activa por vinos en general. En definitiva, el panorama global indica que el 2002 debería ser un año con mejores perspectivas para las exportaciones de vinos chilenos, particularmente en el caso de los vinos envasados, para los que se espera una nueva aceleración de estas transacciones. Sin embargo, no se pueden dejar de considerar también las nuevas oportunidades que se están ofreciendo para los vinos a granel que, están permitiendo aliviar con mayor rapidez los espacios en bodegas para recibir producciones nacionales crecientes de vinos. Recuperación del consumo interno En esta materia hay que consignar que, sobre todo en el 2000, se detectaron importantes discrepancias entre las estimaciones efectuadas por el sector privado (Viñas de Chile), que se hacen sobre la base del comportamiento de las ventas de sus asociados, y las del sector público (SAG), que consideran las declaraciones de existencias y de producción entregadas por los productores, así como los antecedentes oficiales de comercio exterior. En el primer caso se indicó que este parámetro aumentó de 17 a 17,8 litros por habitante entre 1999 y 2000. El SAG, en cambio, indicó que se había detectado una caída desde 19 a 14,9 litros, comportamiento que sin duda explicaba el alto volumen de existencias que se verificaba a fines del año 2000. En cualquiera de los dos casos se está previendo que el consumo del año 2001 habría experimentado un incremento, especialmente si se tienen en cuenta las variadas promociones a precios rebajados que se hicieron prácticamente durante todo el año a nivel de comercio detallista, lo que indudablemente debió tener un efecto positivo sobre el volumen de la demanda. Las cifras definitivas sobre consumo per cápita se tendrán en los próximos meses. Si, teniendo en cuenta los antecedentes del SAG, hubiera habido una recuperación hasta unos 16,5 litros por habitante durante el 2001, el consumo total habría llegado a cerca de 254 millones de litros. Esta cifra sería un 12% mayor que la del año anterior. Con tal volumen de consumo interno y considerando las variaciones del comercio exterior ya señaladas, las estimaciones de existencias finales del 2001 se sitúan en un nivel similar a las del año anterior. Esto se considera un alivio en materia de existencias, que tiende a favorecer la fluidez de la comercialización de la próxima cosecha, puesto que es un hecho que se dispone de mayor capacidad de almacenamiento. Incrementos de consumo mayores que el mencionado, como son perfectamente esperables tras las promociones mencionadas y considerando que en 1998 y 1999 se habían conseguido consumos per cápita de 18,2 y 19 litros, respectivamente, sin duda contribuirán a reducir bastante los stocks finales y a facilitar más las entregas de uva de la nueva cosecha. Cosecha La producción de vino del año 2001 fue de 545,2 millones de litros, y significó una disminución de 15,1% respecto a la gran cosecha del año anterior. Esa cifra se compone de 504,4 millones de litros de vino de uvas para vinificación y 40,8 millones provenientes de uvas para consumo fresco, contra 570,4 y 71,5 millones de litros que respectivamente formaron la producción del 2000. A pesar de que en el año 2001 había mayor superficie en producción, la baja se debió a que, al margen de condiciones climáticas menos propicias, las propias viñas, con el propósito de privilegiar la calidad, impusieron controles bastante más restrictivos en materia de manejo del viñedo, que finalmente redundaron en una reducción considerable de los rendimientos. En este año, cuando otra vez habrá nuevas áreas en producción, han continuado aplicándose estrictamente las medidas técnico/productivas de manejo del viñedo que controlan los rendimientos en beneficio de la calidad, de modo que se estima que no se registrarán incrementos demasiado significativos de la producción, aun cuando hayan prevalecido condiciones climáticas más bien benignas. Esto también debería contribuir a ordenar las entregas y facilitar la fluidez de la comercialización. Precios Como resultado de la situación descrita anteriormente, las expectativas de precios de las uvas para vinificación durante el período de comercialización que se aproxima apuntan a que no deberían registrarse bajas adicionales a las que ya se verificaron en las dos temporadas precedentes. A manera de ilustración, cabe mencionar algunos valores pagados en el período de comercialización del año 2001, usando como fuente los precios regionales de la VII Región: uvas Cabernet y Merlot corriente: $50-60 por kilo; uva Cabernet exportación: $ 80-120/kilo: uva Merlot exportación: $ 80-100/kilo; uva País: $ 20-30/kilo; uva Chardonnay: $45-110/kilo (según calidad); uva Sauvignon corriente: $ 20-40/kilo y uva Sauvignon exportación: $ 60-80/kilo. Especialmente para esta última variedad recientemente se ha estado mencionando que ha experimentado un interesante repunte de su demanda, de modo que se espera una apreciable recuperación de sus precios durante este período de comercialización.

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Banfi P., Silvio (2002-02-11) Perspectivas para los vinos y las uvas para vinificación. [en línea].  (Consultado: ).
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Fecha de Publicación:
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